El blog de Marta

Pensamiento, literatura, viajes, paridas,...

miércoles, febrero 22, 2006

Francisco Ayala: maestro de felicidad


No sé vosotros, pero yo por las mañanas dispongo apenas de cuarenta minutos para tomarme un café, charlar con los compañeros y ojearme la prensa, por lo que realizo una lectura superficial de los titulares, si algo llama mi atención paso a los subtitulares y sólo si se trata de algo especialmente atrayente, bien sea por su carácter extraordinario o porque me afecte directa o indirectamente, me detengo a leer el cuerpo del artículo.
Es por eso (por la falta de tiempo digo) que tengo la mala costumbre de recortarme algunos artículos, para una lectura más pausada. Suelen ser entrevistas o artículos de opinión firmadas por gente que considero inteligente, tengo la quimérica ilusión que tal vez por ciencia infusa se me contagie, aunque sea una pizca nanométrica, de su sabiduría.
Los recortes los guardo en un rincón de la cartera, y al cabo de unos cuantos días resurgen arrugados, confundidos entre otros documentos. Entonces es cuando los pongo en la mesilla de noche, y antes de rendirme a Morfeo, disfruto de ellos con un lápiz bicolor en la mano. Los leo y siempre subrayo algunas frases.
En esas lecturas trasnochadas reside el intento de obtener alguna idea que me guíe en el aprendizaje de vagar por este mundo que me ha tocado vivir, y en el subrayado de esas palabras o frases que me han llamado la atención, el afán de conservar esas consignas que me sirvan de guía. Esto casi nunca se da, pues las más de las veces, estos artículos subrayados llenos de sabiduría se pierden a los pocos días.
Hoy me he topado en el bolsillo exterior de la cartera con una entrevista a Francisco Ayala pubicada en El Mundo del lunes pasado.
Tras leer y disfrutar de las palabras del casi centenario escritor me quedo con lo siguiente:

“ …la felicidad consiste básicamente en estar conforme uno consigo mismo. Lo que hace infeliz a la gente es sentir una disociación entre lo que percibe profundamente ser y lo que está aparentando.”

Espero que esta consigna no se pierda. La intentaré dejar a buen recaudo en mi memoria.

lunes, febrero 20, 2006

Vuelta a la rutina (¡Bendita rutina!)


Ya he vuelto de mi viaje romántico. Maravilloso lugar con maravillosas vistas. Seductora cena a la luz de las velas con afrodisíacas fresas con chocolate y todos los platos con amorosos nombres de este estilo: "Arrumacos de langosta sobre lecho rosas"... Animado baile,... Zapatos de tacón vertiginoso que me estrujan el juanete, horas y horas bailando y bebiendo champagne... fin del baile y cotinuación de la fiesta... Amanecer, maravillosas vistas, dolor de cabeza... spa, burbujitas...desayuno, mucho zumo de naranja, piña depurativa... visita al lugar, preciosa plaza, comida italiana, vistas relajantes... fin del viaje y ... vuelta a casa.
¡Qué bien se está en casa!

sábado, febrero 18, 2006

San Valentín ( o sea se, San Calentín, como dice una amiga)


Sí, sí, ya sé que ya ha pasado. Fue el día 14 y hoy es 18, pero qué más da día arriba o día abajo, si lo importante en esto es la intención.
Yo lo celebraré hoy. Dentro de una horita tengo cita con mi estilista, luego haré la maleta, le endiñaré a mi madre los dos leones (qué haría yo si no tuviese una madre tan complaciente) y partiré hacia un romántico lugar al borde del mar dónde nos organizarán una romántica cena.
Las medias negras, los tacones de vértigo, y la blusa con escote que me sienta tan bien, el bañador para el spa,... ¿se me olvida algo? No sé, luego haré repaso.
Que San Valentín es un invento del Corti, que el amor no tiene fecha para celebrarse y debe celebrarse todos los días del año, que para decir te quiero no hace falta gastarse un pastón,... Sí, sí, sí, yaaaaa. Pero que bien se queda una cuando se cumplen todas las premisas consumistas.

Buena manera de iniciar mi sección de paridas.

miércoles, febrero 01, 2006

Lectura de "El segundo sexo" de Simone de Beauvoir


Estoy leyéndome la que tradicionalmente se considera una de las obras más influyentes en el feminismo del siglo XX. Fue publicada en 1949 y aunque su contenido actualmente está del todo desbordado por los acontecimientos actuales en la sociedad occidental, su lectura es casi imprescindible para comprender y valorar el camino del feminismo desde su génesis hasta la actualidad.
Una de sus frases más emblemáticas, con la que comienza la segunda parte de la obra, “No se nace mujer: se llega a serlo” lleva encerrada la transgresión de denunciar la construcción de la mujer para el otro.
Esto último está relacionado con el concepto de alteridad, heredado de Lévi-Strauss. Simone de Beauvoir advierte que en toda estructura dual (lo mismo y lo otro) los términos mantienen una relación de reciprocidad y relatividad entre ellos, sin embargo esto no sucede en el caso del hombre y la mujer. Por eso De Beauvoir propone que la carencia de reciprocidad entre hombre y mujer son simétricas a la relación amo/esclavo de la dialéctica hegeliana de la autoconciencia. En esta dialéctia la conciencia masculina es independiente porque asume el papel de lo esencial, mientras la conciencia femenina es dependiente porque encuentra su razón de ser en la conciencia libre del hombre. De este modo, la mujer se configura en la categoría de lo "otro", como "no-sujeto", objeto intrascendente opuesto al hombre que se consituye como el sujeto trascendente.
Después de reconstruir la dolorosa peripecia que supone el descubrimiento sexual femenino en aquella época, lleno de angustias, turbaciones, vergüenzas, temores y maldiciones; legatario de la hipócrita moral judeo cristiana donde se demoniza todo lo relacionado con el placer carnal, Simone de Beauvoir concluye su obra con el capítulo "La mujer independiente" con la propuesta de vías para la liberación de la opresión.
La primera que señala es la educación en autonomía, la segunda la independencia económica respecto al varón opresor y la última la lucha colectiva por su emancipación como género.
Estas tres vías de liberación se han completado en la sociedad occidental: en primer lugar las niñas reciben una educación autónoma en igualdad de condiciones que los varones; la independencia económica es un hecho en un elevado porcentaje de mujeres occidentales; y, por último, la lucha colectiva por la emancipación como género también parece haberse conseguido en nuestra sociedad occidental. Y, a la luz de todo esto, yo me pregunto...¿de qué nos ha servido?
¿somos mujeres liberadas?