El blog de Marta

Pensamiento, literatura, viajes, paridas,...

viernes, marzo 24, 2006

¿Será hoy el primer día?


¿Será hoy el primer día en paz? ¿Será verdad que ya nunca más habrá violencia terrorista de ETA? ¿Será verdad que ya no temeremos más?
Quiero creer que sí, pero a la vez temo que no.
¿Será más fuerte la creencia o el temor?
¡Ojalá sea hoy el primer día de paz!

sábado, marzo 04, 2006

Ser, querer ser y aparentar.


Estos últimos días estoy sufriendo una angustia vital que me llena de desasosiego. Sé que suena a novela romántica del siglo diecinueve, pero es cierto: es cómo me siento.
Hurgando un poco en mi sentir, recuerdo que decía el otro día que leí como Ayala escribió:

“ …la felicidad consiste básicamente en estar conforme uno consigo mismo. Lo que hace infeliz a la gente es sentir una disociación entre lo que percibe profundamente ser y lo que está aparentando.”

Y yo escribí:

”Espero que esta consigna no se pierda. La intentaré dejar a buen recaudo en mi memoria.”

Cuando escribí esto último, me refiero a la declaración de intenciones de recordar por siempre la consigna del sabio Ayala , no eran tan sólo palabras: lo hice de verdad. Es decir, se trataba de un auténtico empeño por intentar recordar y seguir la sesuda instrucción por siempre.
De momento lo he logrado: no consigo olvidarla; y mira que lo he intentado.

La frasecilla, desde que escribí aquello, se me aparece aquí y allá constantemente, como una maldición. Me ha hecho pensar en lo que soy y lo que quiero ser, en lo que hago y lo que quiero hacer, en lo que vivo y lo que quiero vivir,... y he sentido esa disociación: no siento que soy lo que aparento ser, no siento vivir lo que aparento vivir, no siento hacer lo que aparento hacer.
He retrocedido en mi memoria y he recordado lo que quería ser, hacer y vivir, y he apreciado que no es lo que soy, hago y vivo.
Así he llegado a la conclusión de que no soy, no vivo y no hago.
Buscando las razones me he dado cuenta que esto se ha producido porque me he dado a mí misma el empréstito aplazado de la perfección. No seré lo que quiero ser y siento ser, ni viviré lo que quiero y siento vivir, ni haré lo que quiero y siento hacer hasta que no liquide ese emprésito.
Y como siempre eso será el útimo mes, el último día, la última hora; porque yo soy así.